Darle la vuelta a la tortilla

Hoy voy a hacer una referencia a una experiencia de un tercero, o más bien una tercera muy cercana.

Te llaman de tu empresa durante tus vacaciones y te piden venir a las oficinas para que suceda lo inevitable “despido”. Ya lo veías venir, de hecho estabas pre-avisado. Pero seamos claros, para nadie es plato de buen gusto vivir un despido, aun así sabiendo que todo tiene un principio y un fin, hay muchos finales que no nos gusta presenciar, en el caso de un trabajo siempre te queda la espinilla de porque no han querido contar contigo para más tiempo.

Lo cierto es que tenemos que reconocer que no podemos ser buenos para todos. Imaginad el caso de un coche, un Ferrari por ejemplo puede ser útil y bueno para muchas personas (solteros o parejas jóvenes sin hijos), si tienes familia o si ya tienes una edad donde sufres dolores de espalda ya deja de ser el coche de tus sueños. Cuando se evalúan las personas bien sea para un trabajo o para que sea tu compañero de estudio se aplican unos criterios que excluyen a los candidatos que no los cumplen, eso en ningún caso quiere decir que seas mejor o peor, recuerda que simplemente “eres”.

Mirror self-misidentification syndrome

Foto de https://flic.kr/p/7dHJYz

Bueno, después de todo este razonamiento de la situación, al fin de cuentas hay que enfrentarla. ¿Qué haces? Te deprimes y vas con la mayor discreción posible para pasar el trago amargo lo más rápido posible, es una opción, pero hay otra, siempre hay otra opción, te vas a la peluquería, te vas de compras, te pones de punta en blanco y vas con la cabeza muy alta y con una gran sonrisa, porque así debe ser, te han descartado por unos criterios que no encajan con tu persona, no pasa nada, esto es como la búsqueda de tu media naranja, hay otro conjunto de criterios por ahí que se adaptará perfectamente a ti.

Wild strawberry portrait

Foto de https://flic.kr/p/7HBWfX

Tal como cita Leo Batuta en La Gran Destreza, no puedes cambiar las circunstancias ni las personas, lo que si puedes controlar es tu reacción a los hechos, y esta vez Fresa Silvestre supo hacerlo.

En lugar de aguantar el mal trago y hacerlo rápido y menos doloroso, decides hacerlo desde el otro lado del espejo, con alegría, con calma y disfrute. Eso es darle la vuelta a la tortilla.